Entendemos que ir al psicólogo es algo más que ir a otro profesional. Se requiere poder establecer una relación terapéutica durante un tiempo y eso requiere de una confianza mutua. En esa primera entrevista te expondremos nuestra forma de trabajar y aclararemos todas tus dudas. También intentaremos tener una primera aproximación al motivo de tu consulta.

Si decides comenzar la terapia te citaremos semanalmente. Las sesiones suelen durar 60 minutos, aunque en ocasiones concretas se podrían alargar hasta los 90 minutos.

Las siguientes 2 entrevistas (en ocasiones se requieren más) serán para conocer exhaustivamente lo que te sucede y explorar la historia del problema y sus consecuencias actuales. No nos interesan mucho las etiquetas diagnósticas pero sí poder definir claramente tus problemas y entender por qué te sucede lo que te sucede.

A partir de este momento te haríamos una devolución de cómo vemos el origen del problema y la forma de solucionarlo. Si decides comprometerte con la terapia nos marcaríamos unos objetivos terapéuticos y comenzaríamos las sesiones del tratamiento o terapia propiamente dicha.

También queremos decirte que el compromiso debe ser mutuo y no es posible la superación de los problemas sin un reconocimiento previo “de que algo va mal” y un trabajo serio por tu parte. No es infrecuente que mandemos “tareas para casa” entre sesión y sesión. Si uno sigue haciendo exactamente lo mismo que hacía antes de comenzar la terapia es muy probable que consiga el mismo resultado, es decir, seguir sintiéndose mal. Intentamos ser buenos psicólogos y queremos que el cambio que experimentes sea lo más natural posible y sin tener que hacer un esfuerzo desproporcionado, pero magos no somos y necesitamos una implicación seria y decidida en tu propia curación.